Publicidad:
La Coctelera

Sin Qué Ofrecer

"Te daré mi vida, es todo lo que puedo dar, porque Tú diste tu vida por mí" Third day

10 Febrero 2008

Morir cada día para ser santificada

Un cristiano indio desaparecido en el Tibet dijo:
"Es facil morir por Cristo, pero es dificil vivir para Él. Morir te lleva sólo una o dos horas, pero vivir para Cristo significa morir diariamente."
Este fin de semana Dios tuvo que llamarme la atención. Últimamente me había acomodado, había perdido ese celo, esa hambre y esa pasión por Dios y por su obra que antes tuve. Me había relajado y había "olvidado" el llamado que un día recibí de Dios para servirlo como misionera. Excusaba mi falta de interés por Él diciendole. "Señor, ya estuvemucho tiempohaciendo lo que tu me pedías, ahora déjame hacer lo que yo quiera."
Me estaba comportando como Jonás, intentando huir de la voluntad de Dios, algo inutil, por cierto. Pero lo cierto es que estaba luchando con Dios, y desde luego no como Jacob, para que me bendijera. Sin embargo había algo dentro de mi que me decía que no iba a lograr nada con todo aquello. Me decía que algo iba mal y yo no me sentía plena, feliz.
Este fin de semana Javier Eduardo Povedano (siendo Eduardo su primer apellido) vino a casa, con motivo de presentar en nuestra Iglesia el ministerio de Puertas Abiertas (ministerio con el que mis padres viajaron a Chiapas, México. Como conté anteriormente) Nos presentó la situación de tantísimos cristianos en paises donde el creer en Jesús es considerado un atentado contra el estado. Nos habló de salir de "nuestra zona cómoda", de ser consecuentes con lo que creemos, de vivir para Cristo. Me sentí pequeña, humillada, insignificante. Dios una vez más había tocado mi corazón y lo había quebrantado.
Recordé cuando el pueblo de Israel reconstruía la muralla de Jerusalem, en el Libro de Nehemías. La Biblia dice que cada familia reconstruía la muralla por una zona y con una mano construían y con la otra sostenían la espada. De modo que cuando atacaban alguna zona y la familia hacía sonar una trompeta en forma de auxilio todo el pueblo acudía en ayuda de aquellos. Lo mismo ocurría con el pueblo de Dios. Cuando nuestros hermanos tocan la trompeta pidiendo auxilio es nuestro deber acudir en su socorro, tal vez no podamos hacerlo físicamente, pero sin duda podermos interceder.
Entonces me dí cuenta de que lo que Dios demanda de nosotros tal vez no es ser Mártires por Jesús, es vivir para él. Me di cuenta de que lo realmente importante es morir espiritualmente cada día, para que él, de nuestros pedazos pueda ir formando día a día un siervo cada vez más a su imagen y semenjanza. Ser santificado.
Me hice una pregunta: ¿Estoy viviendo para Cristo?

servido por Karen sin comentarios compártelo

sin comentarios · Escribe aquí tu comentario

Escribe tu comentario


Sobre mí

Avatar de Karen

Sin Qué Ofrecer

Mairena del Aljarafe, España
ver perfil »
contacto »

Fotos

Karen Pereira Burgueño todavía no ha subido ninguna foto.

¡Anímale a hacerlo!

Buscar

suscríbete

Selecciona el agregador que utilices para suscribirte a este blog (también puedes obtener la URL de los feeds):

¿Qué es esto?

Crea tu blog gratis en La Coctelera